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LA
FIESTA
Tradicionalmente
estas fiestas se celebran del dieciséis al veinte de enero, y son
una variopinta mezcla de personajes y simbolismos. No hay constancia
cierta de su antiquísimo origen.
Los Días: Cada día de la fiesta tiene significado pro-pio, el
dieciséis y el diecisiete se dedican a la memoria de San Antón, el
diecinueve y el veinte a San Sebastián y el dieciocho queda como día
suelto y se llama de la "Zorra".
Día 16: Empieza la fiesta, por la tarde la comitiva compues-ta
por soldados, los danzan-tes, el cascaborra y el paje, se dirigen
a la ermita a recoger a San Antón. Una vez en la puerta, y tras el
saludo de rigor del capitán al abanderado, éste último "baila la
bandera". Al acabar, suenan petardos y cohetes y bailan los
danzantes. Terminada la danza, se regresa, esta vez en procesión,
con el Santo a la iglesia. Después comienza el pasacalles que
culmina en la colación. Por la noche, como durante las cinco que
duran las fiestas, la verbena es amenizada por grupos musicales
locales.
Día 17: A las nueve, un toque de diana anuncia el comienzo de un
nuevo día de fiesta. Los soldados recorren las calles del pue-blo, y
se celebra una liturgia en honor a San Antón presi-dida por el
capitán. A su término se prepara una comida de hermandad a manera de
gigantesca paella. Por la tarde, como todos los días: la colación.

Día 18: Día de
la "Zorra". Por la mañana la comitiva devuelve a San Antón a su
ermita con los rituales de rigor. A mediodía se suceden las
sartenadas de migas regadas con vino tinto de la tierra.
Con el
estómago lleno y la alegría del vino, se desfila para el cambio de
insignia, y se va al encuentro de aquellas personas que se
encargarán de organizar las fiestas al año próximo.
Bien
entrada la tarde y tras la preceptiva colación, una nueva
comitiva sale
a las calles, esta vez solo con un tambor que anuncia los
Vítores. Los Vítores son coplillas en tono carnavalesco, dirigidas a
aquellas personas que por cualquier motivo han destacado a lo largo
del año.
Día
19: La mañana sirve de reposo ante el ajetreo de los días
anteriores. A las cuatro de la tarde, todo está preparado para ir a
por San Sebastián. A los personajes ya conocidos les acompañan esta
vez las tropas cristia-nas. En la ermita, como sucediera con San
Antón, actúan abanderado y dan-zantes. De regreso a la iglesia,
portando al Santo, la comitiva es asaltada por las tropas moras, que
en lucha se hacen con el control, le dan la vuelta al santo, y
continúa la marcha.
Poco
antes de la llegada, los cristianos inician una revuelta que acaba
con la entrega de los moros, a los que se les ofrece integrarse.
Ahora al ritual del abanderado y los danzantes se le añaden los
moros. La tradicional colación gana en colorido.
Día 20: Al
pasacalles de la soldadesca se le suman danzantes, moros y
cristianos. A las doce se celebra la liturgia en honor a San
Sebastián, asistida por los soldados. Después, la comitiva acompaña
al Santo a su ermita donde esperará hasta el próximo año. Por la
tarde es el turno de los niños que imitan a sus mayores
representando a los distintos personajes de la fiesta.
¡VEN Y
PARTICIPA EN LA FIESTA!
PROMUEVE LA
TRADICIÓN ANDALUZA
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