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(Fiestas de las Carretillas y los Roscos)

En las vísperas del 20 y 23 de enero los habitantes de Olula se
dedican a recoger leña y a tapar sus fachadas ya que el 19 y el 22,
a partir de las 10 de la noche, se inicia la gran fiesta del fuego,
donde vecinos protegidos y tapados sus cuerpos se dedican, en un
recorrido principalmente por el casco antiguo de la localidad, a
lanzar miles de carretillas creando un aspecto fantasmagórico de
pólvora y fuego. Previamente se han encendido lumbres en puntos
estratégicos del recorrido, aunque actualmente cada barrio organiza
sus propias hogueras. Una vez finalizada la tirada de carretillas,
comienza la fiesta de la comida, ya que en las ascuas de las lumbres
se asan morcillas, chorizos, chuletas, patatas y se bebe hasta casi
de día.
El 20, día de San Sebastián, se conmemora con una procesión muy
peculiar que comienza con la salida de los Santos de La Iglesia
Vieja y, cediendo su puesto a San Ildefonso, ambos Santos son
procesionados por las calles del pueblo donde se les arrojan roscos
y roscones desde los balcones, ventanas y terrazas por donde pasan.
Dichos roscos solo se hacen para esta ocasión siendo promesa o
tradición el arrojárselos a los Santos. La multitud que acompaña
intentan cogerlos en el aire y se los guardan en la cintura, donde
han formado una especie de saco alrededor de su cuerpo. Una vez
finalizada la procesión se guardan los Santo en la Iglesia de La
Asunción, también llamada Iglesia Nueva, donde se celebrara una
Santa Misa.
El día de San Ildefonso se celebrara el mismo ritual, en vísperas
carretillas y al siguiente la procesión de los roscos. Solo que esta
vez es San Ildefonso el que por cortesía cede su puesto a San
Sebastián.
Historia.
La tradición de encender hogueras y arrojar carretillas por las
calles del pueblo la trajeron los habitantes, que una vez expulsados
los moriscos, repobló Olula, ya que estos nuevos pobladores
procedían principalmente del levante, sobre todo de las Comunidades
de Valencia y Murcia. Por lo tanto podríamos fechar esta tradición
aproximadamente sobre el año 1.600.
San Sebastián es patrón de Olula desde 1.568, cuando D. Juan de
Austria, durante la guerra que mantuvo con los moriscos en su
sublevación y siendo gran devoto de él, lo instauro como patrón
dando el pueblo a su protección.
La devoción a San Ildefonso comienza a partir de 1.666. El arrojar
pan a dichos Santo se cree que viene de promesas de agradecimiento
por las cosechas, o que los terratenientes del pueblo arrojaban los
roscos para que los habitantes del pueblo pudieran comer esos días,
ya que una de las características de dichos roscos es que se pueden
comer aunque pase mucho tiempo por la composición de su masa.
¡VEN Y
PARTICIPA EN LA FIESTA!
PROMUEVE LA
TRADICIÓN ANDALUZA
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